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La quimioterapia es uno de los tratamientos más utilizados en oncología, pero también es conocida por sus efectos secundarios, entre ellos la caída del cabello. Este proceso, denominado alopecia, ocurre porque la quimioterapia no solo afecta las células cancerosas, sino también aquellas que se encuentran en constante crecimiento.
Entre las células más sensibles a este tratamiento se encuentran las del cabello, debido a su alta tasa de división. Por esta razón, muchos pacientes experimentan pérdida parcial o total del cabello durante el proceso terapéutico, lo que puede impactar significativamente en su bienestar emocional.
Frente a esta situación, el enfriamiento del cuero cabelludo, también conocido como “casco de frío”, se presenta como una alternativa eficaz para reducir la caída del cabello durante la quimioterapia. Este método actúa disminuyendo el flujo sanguíneo en el cuero cabelludo, lo que limita la cantidad de medicamento que llega a los folículos capilares.
El sistema Thermia Oncology está indicado especialmente en pacientes que reciben tratamientos con medicamentos que pueden provocar alopecia de grado IV, es decir, la pérdida total del cabello. Su objetivo es reducir este impacto a grados menores de alopecia, contribuyendo a preservar la imagen personal del paciente.
El uso adecuado del casco de frío puede marcar una diferencia significativa en la experiencia del tratamiento. Sin embargo, su efectividad depende de diversos factores, como el tipo de quimioterapia, la dosis administrada, la duración del tratamiento y las características individuales de cada paciente.
Algunos de los regímenes donde se ha evaluado con mayor frecuencia el enfriamiento del cuero cabelludo incluyen aquellos que utilizan antraciclinas y taxanos, fármacos comúnmente empleados en distintos tipos de cáncer.
Es importante tener en cuenta que, aunque este método es eficaz en muchos casos, no garantiza resultados idénticos en todos los pacientes. La respuesta al tratamiento puede variar, por lo que siempre es recomendable consultar con el oncólogo tratante antes de iniciar su uso.
El procedimiento es supervisado por personal clínico especializado y se realiza durante cada sesión de quimioterapia. Para obtener mejores resultados, el enfriamiento debe comenzar aproximadamente 30 minutos antes de la administración del medicamento.
Durante la infusión de la quimioterapia, el casco se mantiene en uso continuo, y posteriormente se recomienda prolongar el enfriamiento durante al menos 90 minutos adicionales una vez finalizada la sesión.
El casco de frío no solo representa una herramienta médica, sino también un recurso que ayuda a preservar la autoestima y la calidad de vida del paciente. La posibilidad de reducir la pérdida del cabello puede tener un impacto positivo en el bienestar emocional durante todo el proceso oncológico.